No tienes ni idea de lo que cuesta comenzar a escribir esto. Lo hago desde el odio y la rabia que me provocan noticias tan inesperadas, dolorosas e injustas como la que he recibido en la mañana de ayer.
Es una verdadera lástima que la operación a la que te sometiste el pasado Marzo no diera el resultado esperado y finalmente tengas que someterte a un transplante.
Si se me encogió el corazón el año pasado, imagínate este. Nadie, absolutamente nadie, se acordaba ya del susto que nos diste por aquel entonces. ¿Quién lo haría? Vimos como volvías antes de que cerráramos los ojos, y en el fondo nos pareció que nunca te habías ido.
Supongo que todavía se te pondrá la piel de gallina al recordar aquella sonora ovación que te dedicó el Camp Nou aquella noche del 3 de Mayo. Que sepas que a mí me pasa lo mismo cada vez que veo la imagen de tu figura alzando la Champions.
Te ganaste un sitio en el corazón de toda la 'gent blaugrana' durante 5 años, poco a poco, sin prisas. Sin duda, la mayoría de los que estuvieron presente en la celebración de la Liga 2009/2010 no dejarán de contar nunca como fueron testigos de tu genial intervención.
Seguro que tampoco dejaste indiferentes a los que, hace unos meses, leyeron el texto que publicó La Vanguardia; una carta (mucho más bonita y emocionante que esta) del padre de un niño al que llenaste de alegría y esperanza.
A mi, personalmente, me ganaste mucho antes. Por desgracia, por mucho que busqué, no pude adjuntarte el vídeo. Lo recuerdo bien. Era una rueda de prensa en el Camp Nou, una más. Hacía poco que habían apuntado a Cristiano Ronaldo con un láser en los ojos antes de que tirase una falta. Te preguntaron por ello.
"Lasér? (pronunciando el acento mal, ya que desconocías la palabra) ¿Que es Lasér?" le preguntabas al traductor con cara de asombro, "AHHHH" dijiste cuando te lo explicó, justo antes de responder con un exagerado sarcasmo "no sé, no te puedo decir, jugamos el balón tan rápido, pim pam pim pam, que no les da tiempo a apuntarnos" mientras te marchabas riéndote de la sala.
Ese es el Abidal que siempre se me viene a la cabeza. Y no quiero recordar a otro diferente. Parece ser, viendo los periódicos de este Viernes, que no soy el único que lo ve así...
Sé que no te gusta ser la noticia, pero tengo que confesarte algo. Con la portada de la Gazzetta se me ha asomado la lagrimilla, Éric
Dijiste cuando regresaste: "Siempre he pensado en positivo. Tengo tres niñas y tengo que decirles que todo saldrá bien." Que siga siendo así, convirtiéndote cada día que pase en el mejor ejemplo de esfuerzo, superación y sacrificio para los demás.
Eres increíble. ¿Que otra persona jugaría dos partidos más después de enterarse de semejante noticia? Te deseo toda la suerte del mundo para estos días difíciles. Te la mereces.
Porque ya formas parte de la historia del Barça. Porque ya eres eterno.
Siempre serás, (con todo mi respeto para el personaje que creó Valentí Castanys hace casi un siglo ) L'Abi del Barça.
Para el plan de la defensa de 3 que impone en algunos partidos Guardiola, hay algo que es indispensable. Es de Sabadell, y tanto se une al centro del campo sin desentonar con sus compañeros, (cosa a priori ya complicada de por sí si tus compañeros son Iniesta Xavi y Cesc) como se incorpora y ejerce como un central disciplinado. Otra vez, y ya van unas cuantas, gran partido de Sergio.
Con un Alves cómodo ejerciendo el papel de perro de presa y un Mascherano que se multiplicaba, parecía difícil que el Racing pudiera crear peligro.
Así que la preocupación de Pep pasaba por intentar abrir la lata. Sus intenciones, muy claras:
Que Pedro y Cuenca abrieran el campo, ejerciendo de nodos para que la ADSL del Barça pudiera generar todo su tráfico por el centro, gigas y gigas de pases que acabaron conectando con la red. Cesc jugó donde se siente más peligroso, acompañando a Messi por detrás y rompiendo cuando nadie se lo espera, como pasó en el primer gol.
¿El resto del partido? Con el control del balón y a masticar el segundo, con la tranquilidad del que se nota superior sobre el terreno de juego.
Llegó de la manera que menos merecía el juego vistoso del Barça. Penaltito sobre Cesc que transformó Messi para que no hubiera los sustos habituales.
La memoria dura en el fútbol lo que duran las victorias.
Gracias a esta máxima verdad, parece que nadie recuerda tiempos mejores donde Pep metía a Adriano de extremo derecho y resolvía el partido él solo con 2 asistencias, o cómo y cuando decidió ubicar a Mascherano de central, para que un buen día esprintase en los últimos minutos de unos octavos de final de una bendita Champions League y metiera la pierna lo justo para llegar el primero a un balón dividido con el nórdico Bendtner.
Cosas que valen una Copa de Europa, por ejemplo. Nimiedades.
Echando un vistazo al averno de hoy, parece que lo que pasó ayer solo tiene un motivo. Banalidades.
Tuvo que ser una conjura de circunstancias, dignas más de un gafe que de un conjunto de malos profesionales, las que obligaron a doblegar la rodilla a un equipo que ya es historia. Historia viva.
La desconexión como eutanasia
Los puntos que se dejaron ayer en el Sadar no son una excusa válida para desconectar en Liga.
Gente como Messi, que se retroalimenta del día a día, de sus buenas sensaciones, de su hambre interior que no cesa, que como dice Juan Villoro sobre el argentino "sigue jugando para ganar la bicicleta" no puede simplemente participar durante meses en una competición sin la intensidad del que la quiere ganar.
Sería como someterlos a una muerte deportiva, dolorosa y espaciada, esperando a que cualquier Zalayeta del tres al cuarto, en unos cruces hipotéticos que se complicasen algo más de la cuenta, les diera el pasaporte y la tarjeta de Monopoly que los manda directamente a la siguientetemporadasin pasar por la casilla de salida.
El Sadar, como punto de inflexión
Era el día idóneo para cambiar de registro, con campo helado y con condiciones exógenas y endógenas poco propicias. Salir bien resguardados atrás, esperando a que Alexis tirara una diagonal o una genialidad de un Messi que vagabundease por el área rival.
No se hizo. Se jugó como siempre. Mal, pero con el estilo que los ha llevado a ser lo que son.
Criticar una alineación es legítimo, pero en mi opinión, el partido de Getafe fue bastante peor en cuanto a generación de ocasiones, alimento principal de este Barça, y aquel día estaban Xavi e Iniesta sobre el terreno de juego.
Receta postSadar:
Recuperarse de este partido y seguir luchando hasta el final, jugando fieles a un estilo y en el caso de que no se alcance el éxito, felicitar a un campeón justo, como es el Real Madrid, que hasta el momento ha sido más regular.
Acariciar el sabor de las derrotas, sin abrazarlo. Recordar como era antes, y como es ahora. Sonreír.
En día de clásico, bienvenido sea todo Mirandés que dé que hablar y sofoque los fuegos encendidos.
Escribo estas líneas en representación de los que, a juzgar por sus opiniones vertidas estos últimos días, no las tienen todas consigo.
Con Pinto en la portería (hándicap importante a tener en cuenta por los seguidores del Real Madrid) y con Cristiano y compañía al otro lado, no resulta descabellado pensar que el Barcelona pueda encajar dos goles.
Si ya de por si suele suceder, que en cuanto el Barça se pone nervioso, deja de ser el Barça, en medio de este ambiente enrarecido donde la mayoría de opiniones (a mi juicio, esta clase de desprecios al rival siempre sobran, véase Mirandés) dan ya como semifinalistas a los blaugranas, puede salir más relajado/despistado que de costumbre.
A los culés no nos gusta esto, y sin entrar en antiguos pesimismos, hay más de uno que está bastante preocupado por el partido de hoy. Yo el primero.
Gracias a Dios, nuestro entrenador es Pep Guardiola. Si intenta evitar relajaciones contra el Hospitalet, que hará contra todo un Real Madrid. Es lo que me tranquiliza y me proporciona equilibrio al mal cuerpo que me da esta venta que se hace desde su propio foro interno de un Real Madrid derrotado.
Con Pepe detrás de la oreja
En mi opinión, el tema Pepe, se debió haber acabado en cuánto el árbitro pito el final del partido. Sobre todo si el Comite de Competición no decide entrar de oficio. Me parece absurdo este debate generado sacando de madre un lance, que si bien debió de ser castigado, no es mucho peor ni tiene más mala fe que otros anteriores. Sin entrar en pisotones de Marcelo o Arbeloa, para que no se me tache de partidista, parece que nadie se acuerda del atropello que sufrió Simao por Roberto Ayala hace unos años, en una jugada en la que ni siquiera se pitó penalti. (Pero en aquella ocasión, como no había socios del Valencia en el Comité de Competición, sí entró de oficio, sancionandolo con tres partidos)
Se equivoca Carles Rexach, y se equivoca Manolo Oliveros dándole la razón.
Hoy se llevará a cabo un examen pendiente para el socio barcelonista. Un examen a su propia inteligencia, y que no siempre ha aprobado.
Comparar la situación de Pepe con la de Figo es un poco indecente.
La traición que llevó a cabo Figo, proclamando a los 4 vientos desde una playa de Cerdenya "Me quedo en el Barça, gane o pierda Florentino" (cuando sabía que el precontrato existía y que tendría que cumplirlo) mientras se enfundaba la camiseta del centenario no puede equipararse a lo que no deja de ser otra guarrada más sobre el campo. Fernando Couto vistió los colores de este club y no era el candidato a ganar el trofeo de 'Fair Play' precisamente.
Sintiendo vergüenza por lo que vivimos el día que Figo regresó al Camp Nou, espero que la historia no se vuelva a repetir más, y menos por estos motivos.
Pep, que cada vez nos señala más el camino, más con sus palabras que con cualquier dedo, ha hecho especial énfasis en este apartado, sabedor de que cuantas menos distracciones haya hoy, mejor.
Mourinho jugará sus bazas, y entre ellas, puede encontrarse Pepe. Una reacción fuera de lugar del público del Camp Nou sería una pequeña victoria para Mou. No sería de extrañar que hoy Pepe sacara un córner.
Mientras escribía estas líneas, he leído esto. Me provoca tanta vergüenza que no pienso comentarlo. ¿De verdad que no hay cosas más importantes que hacer? Este NO es el camino.
Suerte a todos y que hoy gane el mejor, y de paso, que también gane el tan preciado 'seny'.
Todos los años pasa lo mismo. A la hora de ir a jugar al estadio perico una nube gris se cierne sobre el ánimo de la afición blaugrana, ya entregada de por sí al pesimismo. Lo vemos venir, se nota en el ambiente. Pesa en el recuerdo el 0-0 que consiguieron en 2010 basándose en una intensidad y agresividad que zigzagueaba con el reglamento. Nada que ver con lo que hubo ayer.
Nos empataron bien, con un segundo tiempo notabilísimo. Y si Thievy hubiera finalizado como el añorado Thierry alguna de las que tuvo en la primera parte, posiblemente estaríamos hablando de otro resultado. Y no necesariamente a favor del Espanyol. Me explico.
Si vemos los partidos en los que el Barça se ha dejado puntos esta temporada, salvando Mestalla, el Barça ha sido víctima de su conformismo. En Anoeta, tras el 0-1, la intensidad del juego bajó notablemente. En el Coliseum de Getafe, no llegó a estar en ventaja en el marcador, pero si jugaron con esa pasividad del que se sabe vencedor. Ayer, tras el gol de Cesc, la búsqueda del gol se fue de vacaciones. Y cuando el Barça no busca el gol, es cuando es más débil. Ya lo decía ayer @dcana en algún tweet
A Guardiola, curiosamente, no le está dando resultado el resultadismo.
Muchas sensaciones encontradas en el partido de ayer en Riazor.
Alegría al ver el estadio a rebosar, con un ambiente de Primera, con una repercusión a nivel estatal que pocos partidos de Segunda podrían levantar.
Tristeza al ver a los cuatro tontos de siempre, que llevaban muchos años reprimidos y que tenían que dejar constancia de que su estupidez sigue vigente. Mala imagen la de las bengalas cayendo con el partido ya iniciado.
El tempranero gol del Deportivo marcó la pauta a seguir del partido, tras una acción fortuita donde Riki remata con un desparpajo sorprendente en él y Jonathan Vila acaba introduciendo, pese a lucir un pelazo, el balón en la portería de Yoel, que estaba ya tomando un vermouth en el suelo.
El Celta salió con un equipo de toque, a tener el balón y a jugar al ataque. Contando a Iago Aspas, De Lucas, David Rodríguez y Mario Bermejo, salen 4 delanteros natos sobre el campo.
Pero el gol lo cambió todo.
Le costaba al Celta recuperar el balón, y el Deportivo lo tenía claro, no había prisa por cerrar el partido, y de momento se le había puesto todo de cara. En ese sentido, la ausencia de Natxo Insa y Cristian Bustos se dejó notar (todavía no atisbo a comprender porqué fue titular ayer Oubiña, que lejos de coger el timón del equipo, dejó destellos de calidad en momentos innecesarios).
Oier ha sido visto hoy haciéndose una ecografía en el Hospital Juan Canalejo tras el hijo que le hizo ayer Salomão por la banda izquierda. No deja de ser una vergüenza que la baja de Hugo Mallo se debiese a su convocatoria con la Sub-21. Momento ideal para recordar al añorado Laporta, "¿le pagan las selecciones el salario al jugador?".
Este Celta me recuerda al Atleti de Quique Sánchez Flores, con un potencial brutal en la delantera, pero con un equipo inconexo en el mediocampo, donde el doble pivote no llega a rellenar el oasis que se genera entre la defensa y la parte de arriba.
Tras unos disparos de David Rodríguez y De Lucas al muñeco en el primer tiempo, fue con la entrada de Fabián Orellana cuando el Celta generó más peligro, llegando a alcanzar el efímero empate que aguantaron en el marcador durante la friolera de ¡un minuto!. El despiste de Orellana, crecido por el gol, es grande, pero la pasividad de los centrales ante el contragolpe y el hueco que le dejan a Lassad es mayor. Un Lassad (que no era titular y entró por Riki, lesionado, en el minuto 13, cosa que por supuesto favoreció al Deportivo), que se sacó un trallazo que dejó a Vigo congelado y sin tiempo a acabar de saborear el empate que habían alcanzado. Un 'coitus interruptus' en toda regla. El buen celtista/celtarra sabe de lo que hablo, como también sabe que no es la primera vez que pasa y que seguramente no será la última.
Pero el ascenso, gracias a Dios, no se jugaba en Coruña. Para revanchas, queda Vigo, y para el resto hay que remar.
Si fuera fácil, no sería el Celta.
Nota 1: Para Navidad, le pediré a los Reyes que David Rodríguez deje de jugar en la izquierda, que Orellana tenga más minutos y que el centro del campo lo formen Natxo Insa, Christian Bustos y Álex López.
Nota 2: Tengo a mi compañero de trabajo de testigo; lo primero que pensé cuando repitieron el pique de Iago Aspas y Colotto, en donde el de Moaña se frena a atar las botas hasta 3 veces para molestar al central, es que era carne de Photoshop. Ni siquiera hizo falta, esta es la portada del diario Depor Sport en el día de hoy:
Después de visionar el programa de esta semana de "El Convidat", encima de estas líneas, cualquier culé de pro se encuentra en un dilema existencial para con Bojan.
"¿Y si nos portamos mal con él? Igual solo necesitaba comprensión. Minutos. Confianza."
Un sentimiento generalizado había comenzando a extenderse. "Pobre Bojan".
Para intentar que no cunda el pánico en la conciencia del barcelonista y éste pueda seguir concibiendo el sueño, vamos a intentar analizar lo sucedido desde dos ópticas distintas. La de Bojan como Persona, y la de Bojan como Futbolista.
Valorar ambos aspectos a la hora de contar con un jugador en un equipo es importante.
Uno de los ejemplos más claros es Mario Balotelli, excepcional como futbolista pero con una personalidad tendente al cortocircuito inmediato y (por desgracia) reiterativo.
¿Tiene Balotelli potencial futbolístico como para interesar a cualquier club? Sí ¿Compensa? Probablemente no.
El caso de Bojan es diametralmente opuesto.
En lo personal: Un chico fantástico, encantador, con un carácter pausado y divertido que encandila rápidamente. En el programa del otro día se le ve sincero, ¿como podría alguien odiarlo viendo la perra que se gasta, La Nina? Hasta se ríe de sí mismo cuando el presentador se la mete doblada con lo de 'No te convocaban ni al Crackovia, tú'. Fantástico.
Era joven cuando debutó y el excesivo ansia de los medios catalanes por convertir todo lo que que sale de la Masía en oro molido le pasó factura. Es duro. No le pasó a él solo. Jesús Navas casi abandona la practica del fútbol. Se le vino encima el mundo cuando pisó Primera División. La fama, el reconocimiento, amistades interesadas... demasiado peso para futbolistas tan jóvenes. Pobre Bojan.
Despertó un cariño en el Camp Nou que a mi, personalmente, me recuerda al que levantó en su día Javier Roberto Saviola. El Conejo se metió al público en el bolsillo con aquel gol contra el Tenerife, con una jugada digna de guardar en cualquier videoteca que se precie.
Da igual que el resto de su carrera pusiera día si y día también la cabeza en el manillar como Mario Cipollini en cualquier sprint, y que la fuerza de su tiro rondara la potencia de un benjamín. Con su sonrisa, sus buenos modales y su gol al Tenerife, Saviola tenía a Can Barça rendido a sus pies. Así funciona esto. Y eso que él, ni era de Linyola ni llevaba desde los nueve años metiendo chicharros en las categorías inferiores.
Centrémonos ahora en la carrera de Bojan como futbolista.
Superados los 800 goles en categorías inferiores, jugando siempre en categorías superiores a las que le correspondería por edad, no puede negarse que su trayectoria tiene/tenía mucho mérito.
El debut con Rijkaard es perfecto. Haciendo lo que había aprendido. Marcando.
Llegaron nuevos tiempos, el sistema cambió. Un sistema en donde Bojan, por sus condiciones, tenía que adaptarse con calzador. Tras unas temporadas de más grises (e incluso negros), que claros intentando asimilar su nueva posición percutiendo desde banda, parece ver el final del túnel con la crisis de Zlatan Ibrahimovic.
Hablando en plata, el hecho de coincidir en el espacio-tiempo con un Henry prejubilado y un Zlatan anarquista, hicieron florecer a un Bojan que llegó just-in-time para salvar los muebles en Sevilla (jugando de delantero centro, claro) y callar las bocas (un par de días) de sus detractores.
Mucho se habla estos días de lo que habría pasado si el árbitro que vio mano de Touré Yaya en aquel control contra el Inter de Milán, hubiera dejado seguir.
Siendo objetivos: Que Pizzi marcara el 5-4 de aquella remontada ante el Atlético de Madrid en Copa del Rey, ¿lo convirtió en titularísimo?
Simplemente habría costado más deshacerse de Bojan, el salvador. Como Rivaldo en su día con la chilena de marras, que disfrutó un año de vacaciones pagadas después de la misma.
Bojan posee condiciones para triunfar en el mundo del fútbol (otra cosa es que lo logre), al igual que triunfaron Eto'o e Ibrahimovic, delanteros que tampoco le sirvieron a Guardiola. Pero no vale para este Barça. Le deseo suerte en la Roma y allí donde esté. Bien lejos, a poder ser.
Como muchos sabéis, la carrera de Bojan en Barcelona nunca fue de mi agrado. Debió de jugar tanto contra mayores de pequeño, que de profesional seguía pareciendo como si él fuera todavía un alevín. Auspiciado en la banda, los controles erróneos y los regates infructuosos eran el pan de cada día. Ubicado en el centro, provocaba agujetas en el brazo del linier.
Tras el año pasado, sin pena ni gloria, decide marcharse. Podría hacerlo como un señor. Como lo hizo Jeffren, consciente de que la mejor opción era la salida y asumiéndola sin rencores.
Bojan elige otra opción, respetable, pero no compartida, de ejercer nula autocrítica y exonerar culpas. Entrenaba mal, pero era porque todo lo que hacía no servía para nada. Guardiola ya le había puesto la cruz. Su trabajo (?) no se veía recompensado. Pobre Bojan.
¿Pobre Bojan? Rajar de un entrenador es lo más sencillo del mundo, y es fácil que te crean.
Pero hace falta tener muy poca vergüenza para hacerlo de alguien que te ha defendido una y otra, y otra, y otra vez en rueda de prensa, a pesar de que tu actuación en el campo dejase mucho, muchísimo que desear. Errores de juventud, supongo.
A parte de la falta de inteligencia por vincular su regreso a la marcha de Guardiola, demuestra su inmadurez al volver a recalcar que se marchó por no jugar la final de la Champions, cuando iban ganando por 3-1 en Wembley. ¿Cuantos jugadores pagarían por estar en ese banquillo con 21 años? Lo racional es explicar que decides marcharte porque has visto frenada tu progresión y necesitas minutos, sin más. No se entiende la necesidad de seguir poniendo a Guardiola en el candelero como el malo de la historia, como un dictador que te largó y que encima no te hablaba ni te daba explicaciones. No sirve para nada.
Salvo para goce y disfrute del Grupo Godó, claro.
Los excesos de vanidad nunca fueron buenos, y créeme, Bojan, nadie sabe a que te refieres en el momento que dices que el año pasado merecías continuidad cuando lo hiciste bien.
Sinceramente, me debí de perder esa jugada cuando fui al baño.